lunes, 22 de mayo de 2017

SEÑUELO PARA INVESTIGADORES. Carmen Cerezo Ponte

En enero de 2002,comenzaron en el Museo de América, los trabajos de estudio y catalogación de las piezas pertenecientes a la Expedición al Pacifico (1862- 1865) con el fin de realizar una exposición- homenaje a la misma. Entre los objetos que íbamos seleccionando, figuraban dos contenedores de pigmentos pertenecientes a la cultura atacameña, forman parte del ajuar funerario de unas momias encontradas en Chiu- Chiu,por Almagro.
En el interior del primero, que es un hueso de camélido que ha perdido las dos tapas de piel, apareció un manuscrito en caracteres árabes, a los dos días dentro de otro contenedor en este caso de madera, apareció un segundo manuscrito envuelto en una tela de algodón, otro trozo de la misma tela, servía de tapón del bote.
La premura de tiempo que toda exposición y su correspondiente catálogo conllevan, no nos permitieron realizar el análisis químico ni la traducción del texto, trabajos que prometimos dar a conocer cuando acabase la itinerancia de la exposición por distintas ciudades españolas. Los resultados de ambos estudios nos obligan a corregir la hipótesis que anunciábamos en la ficha de catálogo. En esta, atribuíamos los alherces o amuletos a algún soldado o esclavo morisco de los albores del virreinato del Perú, ya que, a pesar de tener de tener prohibido su paso a las Américas, la necesidad hizo de las Leyes de Indias virtud y, o bien importando de la península moriscas llamadas “esclavas blancas” que llegaron a ocupar elevados puestos entre la sociedad de su época como la famosa Beatriz de Salcedo, madrina de la hija de Pizarro y esposa del Veedor del Rey, o, como ya decíamos, a través de esclavos negros o de Berbería, los modos y costumbres musulmanas se introdujeron en el nuevo mundo.
Prueba de que los amuletos se utilizaban, nos la da Antonio de Calancha, al hablar de una tal “Lucía”, hechicera morisca, que acompañó a Fernández Girón cuando entró en Lima, lo cual nos lleva de la mano al tema de la magia morisca.

«Dí: se me ha revelado que un grupo de genios estaba escuchando y decía:‘hemos oído una recitación maravillosa, que conduce a la vía recta. Hemos creído en ellay no asociaremos a nadie a nuestro Señor’. Y: ‘Nuestro Señor -¡exaltada sea Su grandeza!-no ha tomado compañera ni hijo’» (Q LXXII, 1-3). «Y: ‘Cuando el siervo de Dios selevantó (...), poco les faltó para, en masa, arremeter contra él’» (Q LXXII, 19). Le dijeron:«Dí: Él es Dios, Uno. Dios, el Eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Notiene par» (Q CXII, 1-4).[Repartido en dos filas de siete casillas, simulando un cuadrado mágico:] «Dí: Me refugioen el Señor de los hombres» (Q CXIV, 1) «Dios de los hombres, del mal de la insinuación» (Q CXIV, 3 y principio de 4)e 4).

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